Dejarlo todo para el final, para el último momento es un fenómeno tan
usual y tan cotidiano que a veces puede volverse un hábito. Podríamos utilizar
un lenguaje más técnico para definirlo y referirnos a la procrastinación, a la
necesidad irrefrenable de dejar casi todo lo que se hace para más adelante,
pero por utilizar un lenguaje complicado no hacemos de esto algo menos habitual
en nuestro día a día.
Es muy interesante ver cómo las nuevas tecnologías a nuestra disposición
son herramientas de doble filo, pues a la vez que son indispensables en la
investigación es muy fácil utilizarlas para entretenerse haciendo “otras cosas”.
Yo no creo que esté mal en un momento u otro realizar un acto de procrastinación,
dejando a un lado un rato un tema que esté ¨trabado¨, una idea que no aparezca,
una simulación que no converja… ahí es donde hay que dejar a la investigación
refrescar…Pero no dejarla refrescar tanto que se congele y no sigamos
avanzando.
El doctorado es una investigación para la cual tenemos un tiempo finito,
y como en toda actividad científica las cosas cambian muy rápido. Por lo que
sí, se puede procrastinar pero con la idea en la cabeza de que la investigación
y más concretamente la tesis, requiere de un gran esfuerzo y una gran cantidad
de trabajo.

Si, de las peores cosas de la actual regulación del doctorado es la limitación temporal...
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