domingo, 15 de noviembre de 2015

T2. Comentando un Tweet


Dejarlo todo para el final, para el último momento es un fenómeno tan usual y tan cotidiano que a veces puede volverse un hábito. Podríamos utilizar un lenguaje más técnico para definirlo y referirnos a la procrastinación, a la necesidad irrefrenable de dejar casi todo lo que se hace para más adelante, pero por utilizar un lenguaje complicado no hacemos de esto algo menos habitual en nuestro día  a día.
Es muy interesante ver cómo las nuevas tecnologías a nuestra disposición son herramientas de doble filo, pues a la vez que son indispensables en la investigación es muy fácil utilizarlas para entretenerse haciendo “otras cosas”. Yo no creo que esté mal en un momento u otro realizar un acto de procrastinación, dejando a un lado un rato un tema que esté ¨trabado¨, una idea que no aparezca, una simulación que no converja… ahí es donde hay que dejar a la investigación refrescar…Pero no dejarla refrescar tanto que se congele y no sigamos avanzando.
El doctorado es una investigación para la cual tenemos un tiempo finito, y como en toda actividad científica las cosas cambian muy rápido. Por lo que sí, se puede procrastinar pero con la idea en la cabeza de que la investigación y más concretamente la tesis, requiere de un gran esfuerzo y una gran cantidad de trabajo.

1 comentario:

  1. Si, de las peores cosas de la actual regulación del doctorado es la limitación temporal...

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